Los niveles de spam descienden a su nivel más bajo en casi tres años



Aunque ahora contabilizan el 70% del correo electrónico mundial, hace tres años el porcentaje de spam era del 90%.



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El spam represento en el mes de noviembre el 70% del correo electrónico de todo el mundo, el nivel más bajo de los últimos tres años. Así lo asegura Symantec en su Intelligence Report correspondiente al mes de noviembre.

En 2009 el spam contabilizó el 90% de los correos electrónicos, una cifra que descendió notablemenete en 2008, cuando los niveles de spam se quedaron en el 68% tras el cierre de MoColo.


El spam centrado en productos farmacéuticos ha caído hasta su nivel más bajo desde que Symantec elabora este estudio y ahora contabiliza el 32,5% del sam, caso la mitad del 64,2% de hace un año.

Rusia fue la región con más spam el mes pasado con un 76,6%, seguido de Arabia Saudí, con un 76,6% de los correos electrónicos calificados como spam. Estados Unidos, una región tradicionalmente muy afectada por esta lacra, parece haber mejorado, con un 69,9% de los correos identificados como spam.

Para Syamntes este descenso de los niveles de spam está relacionado con la estrategia de los spammers de utilizar malware centralizado en lugar de inundar el mundo con sus mensajes no deseados.

Dirigidos contra personas u organizaciones específicas, los ataques hace uso de lo social media para engañar a las víctimas y que instalen malware que les permitan robar lo secretos de la compañía. Se trata, según Symantec, de establecer accesos persistentes a las redes de las organizaciones. En este sentido los spammers tienen en potencial no sólo de generar daños serios en una organización, sino que representan una seria amenaza contra la prosperidad económica de muchos países. No sólo se trata de buscar información confidencial, sino de interrumpir los negocios y de generar daños en equipamientos vitales, aseguran desde la empresa de seguridad, que pone como ejemplo a Stuxnet, diseñado para comprometer los sistemas de infraestructuras críticas.


Fuente: Itespresso