La prensa oficial china respondió hoy a la información llegada desde Canadá y que apunta al país asiático, y quizá a su Gobierno, como los responsables de la red de espionaje cibernético que contaminó a cerca de 1.300 ordenadores de 13 países distintos.

Según los analistas citados hoy por el periódico oficial ‘China Daily’, las acusaciones de “los investigadores contratados por el Dalai Lama” son “exageradas” y “un intento de describir al país como una amenaza”.

“Se trata simplemente de otro tema político que Occidente está intentando exagerar. Conforme China crece, algunos en Occidente están intentando aprovechar cualquier oportunidad para despertar el miedo sobre la amenaza china”, declaró al diario Song Xiaojun, analista de estrategia y militar.

“La seguridad cibernética es un asunto internacional, pero los que ven a China como una amenaza emergente han convertido el tema en una nueva arma”, comentó por su parte otro experto, Zhu Feng, profesor de Estudios Internacionales en la Universidad de Pekín.

El informe que apuntaba a China fue realizado por miembros del Centro Munk, de la Universidad de Toronto, después de que hace dos años el Gobierno en el exilio del Dalai Lama les encargara examinar sus ordenadores, ante la sospecha de que estaban siendo ‘hackeados’.

El programa espía, que permitía activar la cámara de los ordenadores y seguir las conversaciones que pudieran estar teniendo lugar en esa habitación, se encontró en ordenadores de países como Estados Unidos, Reino Unido o India, y en las oficinas de un par de medios de comunicación.