Los cibercriminales se benefician de la escasa confianza del consumidor y de la distracción de los Gobiernos.


McAfee ha anunciado las conclusiones de su estudio anual sobre ciberseguridad en el que los expertos advierten de que la recesión está resultando ser un caldo de cultivo para actividades fraudulentas, ya que los cibercriminales se están aprovechando del clima de incertidumbre en el que se encuentran los consumidores. Los políticos no están prestando suficiente atención a posibles ataques y la ciberseguridad no es una prioridad para avanzar contra quienes perpetran el crimen online.


Los expertos advierten que si no existe un verdadero compromiso y se aúnan esfuerzos a escala internacional para luchar contra esta nueva forma de actividad delictiva, existe el riesgo de que el cibercrimen haga mella en la confianza del consumidor, dificultando todavía más la recuperación global en 2009.

El Informe Anual sobre Criminología Virtual de McAfee examina las tendencias emergentes en materia de ciberseguridad global, con aportaciones de destacados académicos, abogados criminalistas, autoridades policiales y expertos de seguridad de todo el mundo. El informe identifica los siguientes desafíos:


La restricción del cibercrédito:

Los cibercriminales se están aprovechando de la incertidumbre del consumidor y sus posibles problemas económicos para utilizar antiguas artimañas y viejos timos con la falsa promesa de “enriquecerse de forma rápida". Algunas personas consienten añadir códigos maliciosos en sitios Web, atraídos por la promesa de dinero fácil. Al mismo tiempo, quienes buscan trabajo de forma desesperada están siendo reclutados como “mulas" para blanquear el dinero obtenido por los cibercriminales bajo la apariencia de “representante de ventas internacional" o “responsable de distribución". Con la recesión económica mucha gente busca oportunidades en Internet, lo que aumenta las probabilidades de que sufran ataques por parte de los cibercriminales.

La distracción de los Gobiernos:

Los Gobiernos están centrados en la recesión económica, de modo que la lucha contra el cibercrimen desciende puestos en el nivel de importancia, creando nuevas oportunidades para el cibercrimen.

La escasez de ciberpolicías:

Las fuerzas de seguridad, a menudo, carecen de los conocimientos y la especialización necesarios para luchar contra el cibercrimen. La falta de dedicación, la insuficiente remuneración y la escasez de formación están provocando que los ciberdelincuentes sean perseguidos furtivamente por el sector privado o atraídos hacia economías sumergidas.

Criminalidad oculta:

Rusia y China se han convertido en uno de los refugios clave para los cibercriminales, mientras que Brasil es uno de los países que recientemente se ha convertido en un “paraíso" para el cibercrimen. El tráfico de ataques es, con frecuencia, redirigido causando una considerable confusión en cuanto al origen real de éstos.

Información Silo:

Los problemas se están extendiendo de forma exponencial – la aplicación de la ley está condicionada por el respeto a las fronteras nacionales, mientras que los cibercrimanales operan libremente a través de ellas. La comunicación y la colaboración entre países continúa siendo insuficiente y limitada. Los asuntos locales toman preferencia sobre los esfuerzos globales y las leyes internacionales están siendo implementadas con variaciones regionales que dificultan la capacidad de negociar la jurisdicción y extradición entre países.

Dave DeWalt, Presidente y CEO mundial de McAfee
afirma: “los cibercriminales están aprovechando la recesión global para atraer víctimas con la falsa promesa de dinero fácil. Mientras los gobiernos, las fuerzas de seguridad y el poder judicial centran su atención en la actual crisis económica, una puerta se abre para los cibercriminales que continúan con su objetivo de perpetrar asaltos bancarios a nivel mundial y de minar la confianza de los consumidores necesitados de una rápida ayuda".

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