
Los investigadores alemanes
Erik Tews y
Martin Beck dicen
haber conseguido saltarse parcialmente la seguridad que proporciona WPA (Wi-Fi Protected Access) en las redes inalámbricas.
WPA vino a salvarnos del inseguro
WEP (Wired Equivalent Privacy), que fue vencido pocos años después de su estandarización y que hoy en día es un cifrado obsoleto. Este descubrimiento hace pensar que
WPA(
Wi-Fi Protected Access) parece ir por el mismo camino.
Segundo ataque al algoritmo de cifrado y autenticación WPA para redes inalámbricas, y esta vez va en serio. A principios de octubre se publicó la noticia de que la compañía rusa
ElcomSoft había conseguido reducir sustancialmente el tiempo necesario para recuperar una clave de
WPA, ayudándose de tarjetas gráficas NVIDIA. Al parecer el método conseguía, a través de
fuerza bruta, deducir claves extraordinariamente rápido.
La fuerza bruta no supone un ataque o una debilidad del WPA en sí,
por tanto el cifrado se mantenía relativamente a salvo siempre que se usase una contraseña suficientemente larga y entrópica. El descubrimiento de
ElcomSoft no era
tan relevante en este sentido. Todo es susceptible de ser atacado por fuerza bruta. Sin embargo lo que
Tews y
Beck han encontrado
sí es un problema inherente a una parte de WPA, un fallo en la criptografía usada en muchas configuraciones.
Es importante recalcar que el método descubierto no permite recuperar la contraseña. Y que tampoco influye el método de autenticación.
El problema está en el cifrado. Está limitado a descifrar paquetes concretos o inyectar nuevos (y sólo una pequeña cantidad). También es necesario destacar que el ataque sólo funciona si se utiliza el cifrado
TKIP, no el
AES. El
ataque inminente y posible es provocar una denegación de servicio o inyectar paquetes ARP, lo que puede hacer
que se redirija el tráfico. Insistimos en que no es posible por ahora recuperar la clave o descifrar todo el tráfico.
WPA puede usar diferentes algoritmos de cifrado:
AES (estándar y seguro por ahora) y el
Temporal Key Integrity Protocol (TKIP).
Aquí es donde se ha encontrado la vulnerabilidad. Un ataque basado en la misma técnica que
volvió obsoleto al
WEP (ataque conocido como
chopchop) ha permitido que se pueda descifrar un paquete de tipo
ARP en menos de
15 minutos, independientemente de la contraseña usada para proteger el
WPA.
TKIP se creó precisamente para solucionar los problemas de
WEP. Por ejemplo añade entre otras,
comprobación de integridad del mensaje (MIC) en vez del
débil CRC32 que usaba
WEP. El problema es que
TKIP también
conserva varios peligros heredados de
WEP.
TKIP se creó para que fuese compatible con los dispositivos que ofrecían
WEP sólo
con actualizaciones del firmware, sin necesidad de cambiar el hardware:
un parche.
Los analistas han observado que aprovechándose de estas similitudes, y eludiendo las mejoras introducidas con
TKIP, se puede realizar un ataque muy al estilo del que se creó contra
WEP y con resultados limitados. Para ello atacan a paquetes
ARP (se usan estos paquetes
porque son pequeños y sólo quedan por conocer 14 bytes, una vez que se sabe en qué
subred nos movemos) y el resultado es que
se puede descifrar en menos de 15 minutos. Para otros paquetes se debería emplear más tiempo. El truco es usar
un canal o cola QoS diferente de donde fue recibido el paquete. El ataque funciona incluso si la red no tiene funcionalidad
QoS.
En una versión en desarrollo de
aircrack-ng, se puede encontrar la implementación del ataque. Es bastante probable que, en cuestión de tiempo, se mejore el ataque y se rompan las limitaciones que por ahora sufre.
Los usuarios y administradores que usen
WPA deben cambiar en la medida de lo posible al cifrado
AES, o mejor aún pasar a
WPA2 que soluciona de raíz el problema. Si no es posible, también cabe la posibilidad de configurar
WPA para que el recálculo de claves sea cada, por ejemplo, 120 segundos o menos. Aunque esto puede tener cierto impacto sobre el rendimiento.
Si bien el
algoritmo de cifrado no está
completamente comprometido, sí que
puede servir de trampolín para que se estudien nuevas técnicas y pueda ser finalmente roto.
Lo mejor es que supone una llamada de atención para actualizar a un protocolo más seguro como es
WPA2, pero sin que se corra
un riesgo inminente y catastrófico al mantener el
WPA por ahora.
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