SAN FRANCISCO (EEUU).- Tras la iniciativa de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en contra del 'spyware', con la aprobación de un proyecto de ley conocido como 'ley espía', que prevé multas económicas elevadas y penas de prisión de hasta cinco años, los espías informáticos ya no tienen sitio dónde esconderse de la Administración. Así, las empresas deberán solicitar expresamente el permiso de los clientes para instalar 'software' con el que puedan conocer datos personales del usuario.

La nueva ley está promocionada por la legisladora republicana del estado de California, Mary Bono, que afirma que se trata de una iniciativa que "protege a los consumidores sin obstaculizar el desarrollo de la tecnología". Además con ella se asegura que los 'piratas' informáticos paguen multas de millones de dólares por sus 'hazañas' en la Red.

La multinacional informática Microsoft estima que el 'spyware' es responsable de la mitad de todos los fallos que registran los ordenadores personales, por no hablar de los gastos multimillonarios que ocasiona a los fabricantes de ordenadores, proveedores de acceso a la Red y personal técnico.

El primer reflejo de la movilización gubernamental es la iniciativa de la Comisión Federal de Comercio (FCC), que interpuso la primera demanda contra una compañía de este tipo, una empresa de New Hampshire acusada de infectar los ordenadores con 'software' no solicitado.

La intención de la empresa de 'software' era la venta del remedio para limpiarlos: un programa llamado Spy Wiper, cuyo precio ascendía a 30 dólares.

La actuación de la FCC arremete contra una modalidad muy extendida: los programas que prometen limpiar el ordenador de 'spyware', pero que no son sino una herramienta de espionaje más.

Esto supone que muchas veces es peor el remedio que la enfermedad, ya que los programas son agentes dobles, es decir, eliminan el 'software' de la competencia para instalar el propio.

Según los expertos informáticos, se trata de un 'software' que suele ser más complejo que los virus informáticos y además se renueva constantemente para evitar su identificación, lo que dificulta enormemente su eliminación.

Los programas tienen un aspecto diverso. Algunos introducen por su cuenta y riesgo un favorito en la lista correspondiente; y otros incluyen barras de navegación o colocan una página de inicio diferente a la que instaló originalmente el usuario.