A un bombero supuestamente culpable de tener pornografía infantil en el ordenador portátil de su trabajo, le han sido retirados los cargos acusadores tras una investigación forense más profunda. El culpable habría sido un malware en el sistema.

El investigador del Departamento de Accidentes Industriales de Massachusetts, Michael Fiola, enfrentaba una condena de dos años y medio en prisión, por haberse descubierto pornografía infantil en su laptop. Sin embargo una nueva investigación trajo nuevas evidencias, que llevaron a la fiscalía a retirar la acusación, debido a que el material encontrado no fue descargado voluntaria y conscientemente.

Una investigación forense realizada por un especialista, a pedido de la defensa, reveló que parte del sistema operativo Windows estaba mal configurado y por lo tanto no recibió las actualizaciones de seguridad publicadas por Microsoft. Inclusive el antivirus no se encontraba trabajando apropiadamente por una mala configuración. "Esa máquina era una bomba de tiempo", concluyó el forense.

En marzo de 2007, se descubrió que la conexión inalámbrica de la laptop tenía más tráfico que el normal. Ese mismo mes Fiola fue despedido al encontrarse el material pornográfico almacenado en el ordenador.

El caso en si mismo muestra lo fácil que es inculpar a alguien con actividades ilegales cuando no se tienen conocimientos al respecto. "A cualquiera le puede pasar con su laptop de trabajo", dijo el abogado defensor.

El acusado siempre tuvo una conducta irreprochable, sin embargo ya ha experimentado el rechazo de parte de la comunidad y amigos cercanos. Debido al estrés de la situación su esposa tuvo que ser hospitalizada. El departamento donde trabajaba ha dejado la decisión de despido "en espera", al retirarse los cargos acusadores, pero posiblemente él no quiera volver a trabajar ahí, porque sus camaradas lo trataron mal.

Dado lo aberrante que resulta el tema de la pornografía infantil, muchas veces los investigadores y fiscales se apresuran a sacar conclusiones. El contenido es tan perturbador que se pierde el sentido de la realidad y la objetividad del análisis. Esto fue posiblemente lo que pasó al examinarse por primera vez la laptop, ya que nunca se consideró la posibilidad de que un malware estuviera utilizando el sistema para alojar contenido pornográfico que después distribuía.

Lo que es claro, es que en esta ocasión, un malware ha provocado mas daño a la persona, que lo que pudo causar al equipo infectado.
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