Otra pérdida de datos en Gran Bretaña

El gobierno británico ha reconocido la pérdida de los datos personales de tres millones de ciudadanos, pocas semanas después que se extraviasen dos discos duros con veinticinco millones de registros.


Casi me atrevería a empezar esta noticia por el final, con un corolario: si va usted a Gran Bretaña de viaje, deje sus discos duros y llaves USB en casa. Pero aunque pueda provocar risas, la noticia es totalmente seria: el gobierno británico ha vuelto a sufrir la pérdida de un dispositivo de almacenamiento con datos personales y sensibles de varios millones de sus ciudadanos. Esta vez no son veinticinco millones de registros cómo en la anterior ocasión, son solamente tres millones, pero ni que fuera sólo uno, el tema es grave.

El responsable de la pérdida es esta vez un contratista privado estadounidense que trabaja para la secretaría de estado de Transportes británica. Un disco duro con información sobre tres millones de poseedores de carnet de conducir desapareció de unas instalaciones situadas en Iowa, en los Estados Unidos. Por lo que se ha podido saber hasta la fecha, la pérdida se habría producido en mayo.

Pero no solamente se ha producido esta pérdida: en las oficinas de tráfico echan de menos dos discos con información de 7.500 vehículos y sus poseedores...

Ruth Kelly, la secretaria de estado de transportes, ha pedido disculpas oficialmente a la ciudadanía, además de afirmar que se están revisando todos los procesos de almacenamiento y envío de datos para que estas pérdidas no vuelvan a suceder.

El escándalo ha vuelto a afectar políticamente al gobierno laborista del premier Gordon Brown, que ya se vio seriamente afectado por el anterior anuncio de pérdida de datos, y cuya popularidad está tocando fondo tras seis meses de mandato.

La oposición conservadora no ha dudado en utilizar los hechos cómo arma arrojadiza, subrayando lo que en su opinión es incompetencia del actual gobierno.

Lo único que salva por el momento al gobierno de Brown en todo éste asunto es que no hay evidencias de que ninguno de los datos personales extraviados haya sido utilizado con fines fraudulentos.

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