Dentro de poco comenzarán a circular los procesadores de ocho núcleos. Sin embargo, los programas actuales no están en condiciones de aprovechar la capacidad extraordinaria de cálculo.


Durante muchos años, los procesadores se han desarrollado a la par con el software que ha de ejecutarlos. Las compañías Intel y AMD siguen la denominada ley de Moore, segú la cual el número de transistores en un circuito es doblado cada año. La ley no ha fallado por más de 40 años. Por su parte, los desarrolladores de software procuran que sus programas en todo momento estén en condiciones de aprovechar la capacidad extra de cálculo para mostrar gráficos cada vez más sorprendentes, cálculos cada vez más rápidos o nuevas funciones. Tal parece ser, en todo caso, la teoría.

Pero en la práctica la situación es bastante distinta. Lo cierto es que los procesadores y el software ya no avanzan al mismo ritmo. Incluso la actual generación de procesadores de doble núcleo no están siendo aprovechados al máximo por los programas disponibles actualmente. La situación será aún peor con los nuevos procesadores de 4 núcleos y los anunciados procesadores multinúcleo con más de 8 núcleos.

La situación ha motivado a Microsoft a iniciar una iniciativa en que un gran porcentaje de los programas de la compañía serán reescritos en un modelo paralelo de computación. En combinación con los nuevos procesadores multinúcleo, los programas podrán ser ejecutados varios cientos de veces más rápido. Sin embargo, la tarea es de una envergadura tal que tomará varios años antes que los usuarios finales puedan beneficiarse de la iniciativa.

Microsoft espera que los nuevos procesadores multinúcleo estarán disponibles casi simultáneamente con Windows 7, el seguidor de Windows Vista.

Fuente: CNET