El FBI persigue al autor y a los usuarios del programa informático conocido como "Loverspy". Disfrazado como una tarjeta electrónica de saludos, el programa permite grabar los mensajes de correo electrónico de las víctimas y los sitios de Internet visitados por las mismas. Su creador se ha dado a la fuga, y sus clientes están bajo severos cargos debido a sus acciones.

Espiar el PC de sus conocidos y sus enemigos, tal era la promesa hecha desde setiembre de 2003 por el programa Loverspy (espía de amantes), un programa informático que se publicitaba en base al envío de spam masivo, y dedicado principalmente a amantes celosos, que de ese modo podían espiar a sus parejas vía Internet. Dos años después, el FBI acaba de anunciar la presentación de una serie de denuncias contra el autor del programa, actualmente fugado, y contra al menos cuatro de sus usuarios.

Loverspy pretendía proporcionar una herramienta de intrusión "llave en mano". Por 89 dólares, un usuario podía enviar por correo electrónico hasta cinco tarjetas de saludos infectadas, a personas de su elección. Pequeños programas espías se instalaban entonces con total discreción en los equipos de sus víctimas, interceptando toda la información que las mismas ingresaran por el teclado.

Según el San Diego Union Tribune de los Estados Unidos, que informa del asunto, el responsable era un joven salvadoreño de 25 años de edad, llamado Carlos Enrique Perez-Melara, quien fue acusado de 35 cargos por fabricar, enviar y publicitar un programa de interceptación subrepticia y de acceso no autorizado a computadoras protegidas. También se incluye un cargo por spam.

Actualmente con paradero desconocido, el joven arriesga hasta 175 años de prisión y multas por más de 8 millones y medio de dólares por sus actos, según las leyes federales de privacidad informática. Ello se debe a las evidencias encontradas en sus propias computadoras, ubicados en su domicilio de San Diego, California, por las que transitó entre octubre de 2002 y octubre de 2003, según las fechas de registro del FBI, toda la información obtenida de los equipos bajo espionaje. Perez-Melara transmitía a continuación estos datos, a los usuarios que compraban su programa.

Estos clientes también están bajo la mira del FBI. Por lo pronto, han sido acusados cuatro ciudadanos norteamericanos, denunciados por haber utilizado este programa espía: dos mujeres de 34 y 40 años, y dos hombres de 49 y 54 respectivamente, quienes podrían pasar hasta cinco años de sus vidas en prisión. Pero tal vez no sean los únicos, ya que el FBI llegó a contabilizar más de mil usuarios del Loverspy en todo el mundo.

Loverspy y sus variantes, son detectados como spyware por NOD32, con los nombres de Win32/Spy.LoverSpy.A y Win32/Spy.VB.AB.

Por Angela Ruiz
Fuente: VSAntivirus